Abrío la puerta y estaba ahí sentado esperandolo, tenía una botella de gaseosa y una bolsa de marihuana, con papel para rolear y filtros. se habia quitado los zapatos y en su camiza habian manchas de jugo de tomate.
-Levantate de mi cama, no ves la silla? en mi cama solo pueden estar dos personas y mi noción sexúal, me indican que tu careces de clictoris.-
Se levantó inpulsivamente, y casi cayendose logró alcanzár sús zapatos, dejando de lado las anteriormente mensionadas pertenencias, se sentó en la silla cercana a la computadora y poniendose los zapatos esclamó.
-Ayer salí con (personaje1), conversamos un poco despues de almorzar me dijo que su hermano le propuso un trabajo y que solo tenia que mudarse a su casa y vivír ahí por 2 años, en ningún momento me invitó a acompañarla, cuando terminamos su mamá abrío la puerta y me dijó que lavara los platos, que al irme dejara todo en orden, que a su regreso en 4 horas yo no debería estar ahí, que soy maduro y riendose se fueron.-
Espera, llamaré a (personaje2).
<ring, ring, ring..>
-Dime!, estoy cerca de casa, puedes comenzar a calentar la cena?- estaba de buen humor por lo cual, decidí preguntarselo.
-Estoy con (personaje3)tu primo, dice que su novia lo hechó de casa y bueno. Que se supone que debería hacer?-
-Te refieres a el hijo de mi tía del restaurante?-
-Si, pasó hace 2 horas. Estaba terminando de limpiar cúando llegó inprovisamente, lo reconocí pues le dí mi numero de telefono cuando estuvimos en su cumpleaños, recuerdas?- lo dije mientras el giraba el cigarrillo incauto de mi señal de prohibido fumar.
-Se cortes pero no insultante, preguntale cuanto tiempo piensa quedarse sin llegar a dias, me avisaron que quizá vendría pero no pense que lo haría de verdad, ha de ser porque estamos cerca de su lugar de estudios, llego en 25 minutos.-
intuí estuviese cerca del supermercado, pues el bullicio era bastante reconocible, entonces decidí esperarla.
-Haré un postre, llamamé de necesitar que te alcanze, hablamos luego, un beso.-
-de necesitarlo te llamaré, un beso.-
colgué y me dirigí a la cocina.
abrí la dispensa, mientras sacaba los basos noté la ausencia de mi taza. Decidí sacar los platos y dejarlos en la mesa, era evidente que ese día seriamos tres a cena. Mientras regresaba a el cuarto noté su mochila cerca de la mesa, similar a las de los escursionistas, quizá 110cm de largo y unos 35cm de hanchúra, ropa para un par de semanas. Mi unica pregunta fue; Que querrá? tal vez, solo quiere conversar con alguien.
<Ding, dong, ding, dong>
-¿¡Puedes bajar y abrir la puerta!?-
esclamé de manera enfatica, tenía que disuadirlo a bajar, priorizar su derroche de melancolia, solo me llevaría a buscar entre mis libros, aquello que guardo celosamente en un folder y que me recuerda, la pelota o balón que me fue regalado pero luego arrebatado, por solo querer un videojuego y 1 nuevo sol.
-Estoy ordenando la mesa!- entonces lo oí bajar de la escalera, y mientras llegaba al ultimo escalón giro la cabeza y como si fuese la protagonista principal del melomaniaco film de la recordada tragedia antartica, me miró con ojos casi en lagrimas y dijo.
- Me suicidé.-
Fin.
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